P. fantasioso & C. social

PENSAMIENTO FANTASIOSO



El pensamiento fantasioso  es una característica que tienen los niños que genera una forma de ver el mundo distinto a la conceptualización de un adulto, sin embargo, es necesario como padres notar que el pensamiento del niño no sobrepase la realidad.
Un aspecto representativo de este tipo de pensamiento es la creación de amigos imaginarios, esto es que el niño se relacione con un personaje que no es real y es invisible,  algunas investigaciones demuestran que la creación de amigos imaginarios es una forma que los niños buscan compensar sus carencias afectivas y sociales, aunque no en todos los casos suele ser así se considera necesario establecer una buena relación socio afectiva con los niños. Los amigos imaginarios no son síntomas de procesos anormales, por el contrario, forman parte del desarrollo normal de la fantasía y la imaginación infantil y son creados y controlados por los niños  a demás estos personajes suelen aparecer en una etapa de desarrollo que está marcada por la representación y el simbolismo que inicia a partir de los 2 años y finaliza hacia los 7.

Generalmente la fantasía se construye siempre con materiales tomados del mundo real, la imaginación puede crear nuevos grados de combinación, mezclando primeramente elementos reales por ejemplo gatos , una cadena, robles combinándolo después con imágenes de fantasía, sirenas, elfos etc. Es así como los niños crean historias. También existe una vinculación reciproca entre imaginación y emoción ya que la representación encierra en sí elementos afectivos, por ejemplo si un niño entra a oscuras a su habitación se imagina que un vestidito que cuelga es un hombre extraño o un bandido, la imagen es fruto de la imaginación del niño, pero el miedo que siente es real. A su vez al escuchar un cuento las penas y alegrías emocionan a los niños.

La fantasía, que emerge de las cosas que rodean al niño, hace que se invente y modifique todo su entorno, así como Leonardo da Vinci diseño una nave espacial luego de observar a los pájaros, o como Julio Verne escribió aventuras de submarinos después de observar a los peces. Del mismo modo, los niños, por medio de su imaginación aparentemente inagotable, transforman la realidad en la que viven, sobre todo, si se piensa que toda actividad fantástica en ellos es reproducción, herencia o imitación de su experiencia anterior; de acciones y situaciones observadas, sentidas u oídas en la naturaleza y en el mundo adulto. La prueba está en que un niño puede tenderse sobre el césped e imaginarse que las nubes son monstruos surcando el espacio, o estando sentado en una caja cualquiera, imaginarse que es un pirata a bordo de una nave que se mece en altamar, asediado por ballenas y tiburones.

Una explicación a las situaciones imaginarias vista desde el mundo de los niños es  la “causalidad”, forma más primitiva de la explicación que el niño le da a ciertas situaciones imaginarias, en efecto, debidas a una confusión de la realidad y del pensamiento, o más precisamente, a una asimilación constante de las cosas que suceden fuera de él, es decir, las situaciones proporcionadas por la experiencia propia. Así, se llama “participación” al hecho que el niño por medio de este pensamiento primitivo va a establecer una relación en que cree percibir a dos seres o fenómenos que considera influenciados estrechamente, aunque no haya entre ellos ni contacto espacial ni una conexión causal clara. Asimismo, la “magia” del niño, va a ser aquella que suceda entre las relaciones de participación, con el propósito de modificar la realidad. Además, debemos distinguir la participación y la magia del animismo infantil, situación en la que el niño presta vida y conciencia a los seres inanimados, como en el caso de los “monstruos del armario”, ya que ambos grupos de fenómenos se tocan de cerca, es por ello que los niños creen que el sol los sigue. Cuando conceden espontaneidad al sol que los sigue es animismo, y por otra parte cuando creen hacer avanzar al sol es participación y magia.
En el momento en que los sentimientos de participación se actualizan bajo el mundo externo e interno del niño, es cuando se otorgan poderes mágicos, y en reciprocidad, los seres son dotados de conciencia y vida. Entonces, se podría decir que la participación y la magia tienen explicación gracias a un fenómeno individual, que es el realismo, es decir, la confusión del pensamiento y de las cosas, o del interior niño y lo que esta fuera del niño, y por otra parte a un fenómeno de orden social, que es una trasposición sobre el mundo físico de las actitudes que provocan en el niño sus relaciones con las personas que lo rodean.

Así pues, la participación resulta de una indiferenciación entre la conciencia que tiene el niño de las acciones de si mismo sobre sí mismo y la acción que tiene sobre las cosas. Aquí es donde interviene el segundo factor esencial, que explica la participación y la magia, el papel del medio social o el papel de los padres. Es muy importante saber que el contexto social en que se encuentre el niño es fundamental para un desarrollo pleno y la utilización de la fantasía como ayuda positiva para logarlo con éxito.
 
La imaginación adquiere una función de mucha importancia en la conducta y en el desarrollo humano convirtiéndose en medio de ampliar la experiencia del hombre que al ser capaz de imaginar lo que ha visto no está encerrado en el estrecho círculo de su propia experiencia. La imaginación constituye una condición absolutamente necesaria para casi toda función del cerebro humano,  se apoya en la experiencia y la propia experiencia se apoya en la fantasía.
En cada periodo del desarrollo infantil la imaginación actúa de modo singular concordante con el momento de desarrollo en que se encuentra el niño, los niños pueden imaginarse muchas menos cosas que los adultos pero confían más en los frutos de su fantasía. Los niños pueden hacer todo, es una simplicidad y espontaneidad que ya no está en el adulto, el niño vive más en el mundo de la fantasía que en el de la realidad, conforme se acerca la madurez comienza a madurar también la imaginación.

Cuando el niño pasa por la edad intermedia, ya acercándose a la adolescencia, se llama edad crítica o transitoria, la imaginación en este periodo se caracteriza por la superación y la búsqueda de un nuevo equilibrio es muy fácil ver que la actividad de la imaginación en el aspecto en que se manifiesta en el niño va desapareciendo por lo general al llegar a esa edad pierde el niño la afición al dibujo el niño empieza a criticar sus propios dibujos , los esquemas infantiles dejan de satisfacerle le parecen demasiado subjetivos hasta llegar a cerciorarse que no sabe dibujar y deja de hacerlo, también el niño deja de interesarse por los juegos ingenuos de años anteriores por los cuentos de hadas y los cuentos en general.

Otro aspecto que es notable de mencionar es el hecho de que el niño al estar lleno de imaginación y fantasía interpreta la realidad desde su imaginación y atribuye vida y sentimientos a los objetos; por este motivo durante muchos años se creyó que los niños en esta edad confundían la realidad y la fantasía y que, en consecuencia, desvirtuaban la exactitud de sus declaraciones y por lo tanto en aspectos oficiales no se les podía dar crédito, sin embargo, en los últimos años se empieza a matizar esta afirmación.

Ahora bien, sobre lo que se entiende por fabulación (incapacidad para diferenciar entre los acontecimientos vividos y los inventados), hay que decir que es menos habitual de lo que se cree. Los niños no suelen fantasear sobre algo que está fuera de su campo de experiencias. Por eso, cuando un niño describe detalles íntimos y realistas sobre una actividad sexual, no hay justificación para atribuirlo a su imaginación, que es la situación que precisamente los violadores y abusadores infantiles tratan de usar para defenderse.

Otro tema sobre la fantasía infantil hace referencia al hecho de que los niños pueden tener dificultades para controlar la fuente de su recuerdo, es decir, para identificar los orígenes de su recuerdo y así pueden afirmar que han experimentado un acontecimiento cuando en realidad se lo han explicado o lo han visto en la televisión, por lo que hay que tener en cuenta que los recuerdos no se originan solo a partir de experiencias vividas en el mundo que nos rodea, los recuerdos también son producto de cualquier actividad mental que implique pensar en algo, incluso imaginarla de ahí que se requiera de un profesional en caso de aspectos legales.

Por lo tanto, la imaginación infantil es un bien precioso, como dijo Goethe, una precursora de la razón, o como afirmó Pascal, una maestra muy astuta. Y todos tenemos mucho que aprender de ella y hay que empezar con rescatar nuestros niños interiores y su mirada maravillada con el mundo.


 
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